
Un cactus de floración: Originaria
de Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay la Echinopsis oxygona, que pertenece a la familia de la cactáceas se ha
extendido por todo el mundo. La razón principal es que esta especie de cactus
produce una espectacular, aunque efímera, floración. El resto de la planta es más bien discreto, bajo ya que apenas alcanza
los 25 cm de altura y crece en grupos.
Cada tallo presenta entre
8 y 14 costillas longitudinales. Las espinas se agrupan circularmente en las areolas de las
costillas en grupos de 3 a 15,
cada areola cuenta también con 5 espinas centrales. Las flores surgen del tallo y pueden medir hasta 22 cm de altura.
Son fragantes y de un ligero color que va del rosa pálido al
lavanda. Sólo se abren
por la noche.
Son unos cactus resistentes que pueden soportar temperaturas de hasta -12ºc en condiciones
desérticas, es decir con el terreno seco y baja humedad ambiental.
En la práctica un cactus de esta especie cultivado en maceta
y en un ambiente alejado de su origen natural soportará bastante peor el frío.
Florecen mejor en un ambiente frío y seco en invierno. Conseguir la floración
es una tarea difícil, de entrada hasta que la planta no tiene cinco años no florece. Después hay que
conseguir reproducir las condiciones ideales para la floración. Y cuando llega
la floración ésta es efímera, apenas llega al día lo que duran las flores.
Los cuidados que precisa el
echinopsis oxygona no son nada complicados. Plantarlo en un lugar
soleado y si vivimos en un
lugar de veranos muy cálidos procurar que reciba algo
de sombra a la tarde. No
necesita mucho riego, hay
que esperar a que la tierra se seque bien y cuando la reguemos procuraremos que la tierra se
empape a conciencia. En invierno no debemos regarla durante toda
la estación incluso si hay riesgo
de heladas. Un fertilizante diluido en agua un par de veces o tres al año será
suficiente alimento para el echinopsis.




